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La literatura racializada y la cuestión decolonial: otra lucha

Cada año asumimos la producción de cientos de miles de artículos, obras, pinturas y expresiones de toda diversidad artística de fuentes que representa una otredad ante la figura hegemónica del eurocentrismo. Y aquí cobra importancia el término asumimos: asumimos, de una manera inconsciente o ajena que literatura africana o de regiones indígenas de Latinoamérica se producen en masa porque damos por hecho que la creación artística o la reflexión científica son inherentes a cualquier población, pero no porque la recibamos de forma directa. No porque pasemos delante de una librería y encontremos autores que no solo desafían nuestros horizontes geográficos, sino también los propios cimientos de quien tiene la “verdad” dentro de la creación artística; porque tras una conversación con Paula Guerra, presidenta de SOS Racismo Madrid, encontramos que la difusión de la literatura racializada o si ya entramos en terreno decolonial o poscolonial es otra batalla.

                  “Activismo es romper con discursos que se han construido sobre nosotras sin nosotras” es una cita de la propia Paula Guerra en 2018 para eldiario.es que cobra una vigencia brutal dentro de este artículo. Vivimos ignorando un contenido cultural porque la historia se ha escrito sin un amplio abanico de personas cuya sola asimilación, la sola concepción de sus teorías, supone una ruptura tan fuerte respecto al paradigma europeísta que conocemos que no encuentra una distribución en su país. Paula nos comenta en un punto dado de la entrevista la diferencia entre poscolonial y decolonial, y nos explica como los primeros surgieron en la década de los 80 para criticar la barbarie de los procesos colonizadores, especialmente en África, mientras que los segundos realizan un análisis general en torno al relato construido por Europa para menospreciar lo no-europeo. Un reverso brusco al monomito a todas las cuestiones que se nos han dado por verdaderas durante siglos y al propio concepto de Europa como “cuna de la civilización”. Una serie de teorías que pretenden transgredir la idea de que no podemos reconstruirnos en un entorno globalizado en torno a leer otras perspectivas que nos resulten ajenas, la creación de un pensamiento policéntro. Pero los libros, simplemente, no llegan.

                  Paula nos comenta la posibilidad de encontrar literatura decolonial y autores racializados en Traficante de Sueños, en Madrid, de bibliografía accesible de Juan Riochí, Siafá- Esáasi Eweera y Lucía Mbombio, ensayos de Santiago Castro Gómez… pero también que muchos de los libros los ha encontrado de charlas de los propios autores porque no aparecen en las bibliotecas. Ni siquiera constan como descatalogados porque directamente nunca han llegado a catalogarse. Nos cuenta sobre talleres decoloniales en SOS Racismo Madrid donde bibliografía de Yurderkys Espinosa ha sido imposible de encontrar precisamente por su característica principal de poner en valor en pensamiento del Sur Global. A menos que sean mundialmente conocidos, los pensamientos de una feminista afromestiza como la mencionada Espinosa sencillamente no interesan para ser publicados. De hecho, es la autora a la que pudo comprar su obra acudiendo directamente a una de sus charlas.

                  Y esto entra en un terreno muchísimo más preocupante cuando nos informa respecto al terreno de la divulgación científica. El conocimiento policéntrico recogido en este tipo de lecturas nunca recibe legitimidad dentro de un ambiente eurocéntrico, pero sencillamente porque las estructuras construidas para validarlos y someterlos a un análisis científico también tienen un origen eurocéntrico. Es un círculo en el que llevamos años encerrados y parece que no podemos huir, y todos los años una cantidad ingente de conocimiento del Sur Global nos es negada por su mera procedencia. Porque su existencia, como comenta Catherine Walsh en Interculturalidad, Estado, sociedad. Luchas (de)coloniales de nuestra época, supone una primera insurgencia epistémica frente a las estructuras dominantes del Estado: atreverse a desafiar la visión de la historia y la ciencia de unos, por un ejercicio de contraste con la visión de esos otros. Es una insurgencia política que “pone en cuestión todo lo que hemos asumido como la verdad durante siglos”, nos alerta Guerra. De que no existe la idea de que “esas cosas pueden ser tan válidas como lo que se crea en Europa”. Nos cuesta interiorizar el concepto de que la verdad es una entidad con diversas dimensiones. La disgregación del conocimiento unitario.

                  Proponer incluso una propia epistemología, pedagogías que surgen en contextos de lucha al narrar la experiencia de grupos históricamente marginalizados constituyen lo que Adolfo Albán ha bautizado como “re-existencia” (Prácticas Creativas de la Re-existencia, también disponible en Traficante de Sueños): la posibilidad de crear personas nuevas, en contextos realmente globalizados, que sean fuentes de asimilación de cualquier tipo de conocimiento independientemente de donde venga. Pero para esto, hace falta realizar un ejercicio de abstracción muy grande.

                  Para construir este tipo de nueva humanidad cuestionadora hace falta realizar un importante ejercicio de autocrítica, y como nos informa Paula, este proceso de plantearse todo en pos de opiniones marginalizadas implica “ceder espacios de poder”, y “todo lo que implica ceder espacios de poder genera una resistencia. Va de la mano de ceder espacios y renunciar a privilegios, y no todo el mundo está dispuesto a ello”. Reflexionamos sobre la necesidad de que la experiencia de una persona se traduzca en palabras de esa persona, porque de lo contrario continuaremos en la misma página histórica donde se imponen los esquemas de un ser humano a la vivencia de otro. Y pocas cosas resultan tan poco constructivas como invisibilizar otras miradas para no variar nuestro constructo mental de la realidad. La literatura racializada, decolonial y poscolonial llegará de forma naturalizada a nuestro país cuando estemos dispuestos ello, todo cambio comienza en el interés que mostramos a partir de nosotros mismos. Hasta entonces, Internet, Traficante de Sueños y charlas diversas de las que SOS Racismo Madrid puede informarnos y esperar que informándonos poco a poco la producción masiva de material artístico del Sur Global sea algo que experimentemos por contacto, porque está en las librerías, no porque nos han contado que existe o, simplemente, asumimos que está ahí.

Lara Delgado, J. (2019, 21 marzo). Pensamiento decolonial como instrumento transgresor de la globalización | Total Visits 23119 | Analéctica. Recuperado 18 julio, 2019, de http://www.analectica.org/articulos/lara-pensamiento/

Walsh, C. (2013). Pedagogias decoloniales, practicas insurgentes para resistir, reexistir y revivir. Quito, Ecuador: Abya-Yala.

Walsh, C. (2009) Interculturalidad, Estado, sociedad. Luchas (de)coloniales de nuestra época , OTROS , Quito , Universidad Andina Simón Bolívar

Javier Álvarez Palma

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